Libro
de la Vida Verdadera
11-330.17.
Elías, como en un carro de fuego, pasea su espíritu por todo el Universo,
dejando una huella de amor, ese amor que es el fuego del Espíritu de Dios, luz
que ilumina y lumbre que abraza, que calienta a los fríos de espíritu y de
corazón. Y si Elías ha pasado por todo el Universo, ¿Habría dejado de pasar
por las naciones de este mundo? En verdad no, su luz ha sido con todos, su
preparación, igual. El es el precursor, por eso con su paso despierta a los espíritus
y si algunos permanecen aletargados todavía, es que esperan el nuevo llamado de
Elías, como pastor; y él, que es incansable, insistirá sobre los dormidos,
sobre los profundamente aletargados hasta despertarlos; mas los que van
despertando, abren sus ojos y por intuición presienten el tiempo en que viven,
presienten la presencia del Padre, la trascendencia del momento y su espíritu
se escapa del mundo para comunicarse con su Señor, para invocarlo en su
soledad, para clamarlo, para atraerlo hasta su propio corazón; los unos llamándole
como Padre, los otros como Maestro, los demás buscándole aún como Juez; pero
todos, en verdad os digo, despertarán al igual que los que ya lo han hecho,
ninguno será desatendido en su súplica ni en su elevación y oración. Con
aquellos Yo converso. Yo me comunico y les preparo; pero como no están
perfeccionados ni ciertos de la comunicación de espíritu a Espíritu, dudan de
esta verdad.
02-053.34
Es menester que estudiéis para que sepáis el porqué de los acontecimientos de
esta Era, por qué Elías ha venido en este tiempo y por qué os doy mi palabra.
En todos los tiempos ha venido Elías como precursor mío para preparar al espíritu
de todos los hombres. En el Primer Tiempo vino Elías a la Tierra, llegó al
corazón de la humanidad, y la encontró caída en paganismo e idolatría. El
mundo se encontraba gobernado por reyes y sacerdotes, y ambos se habían
apartado del cumplimiento de las leyes divinas y guiaban a sus pueblos por
caminos de confusión y falsedad. Habían erigido altares a distintos dioses, a
los que rendían culto. Elías apareció en ese tiempo y habló a aquellos con
palabra justiciera: "Abrid vuestros ojos y mirad que habéis profanado la
ley del Señor, habéis olvidado el ejemplo de sus enviados y habéis caído en
cultos indignos del Dios viviente y poderoso, es menester que despertéis, le
miréis y le reconozcáis, derrumbad vuestra idolatría y elevad vuestros ojos
sobre toda figura con que le hayáis representado”.
02-053.35
Elías oyó mi voz que le decía: "Alejaos de ese pueblo inicuo, decidle
que por mucho tiempo la lluvia no caerá, hasta que vos lo ordenéis en nombre mío",
y Elías habló: "No lloverá hasta que mi Señor señale la hora y mi voz
lo ordene"; y diciendo esto se alejó. Desde ese día la tierra fue seca,
pasaron las estaciones propicias para la lluvia, sin que ésta acudiera. En el
cielo no se veían señales de agua, los campos sintieron la sequía, los
ganados comenzaron a perecer, los hombres cavaban la tierra buscando agua para
calmar su sed, sin encontrarla; los ríos se secaron, la hierba se marchitó
sucumbiendo bajo los rayos de un sol candente y los hombres clamaban a sus
dioses, pidiendo que aquel elemento tornara a ellos para sembrar y recoger
simiente que los alimentara.
02-053.36
Elías se había alejado por mandato divino, oraba y esperaba la voluntad de su
Señor. Los hombres y las mujeres empezaban a salir de sus tierras en busca de
nuevos pueblos en donde no carecieran de agua; por doquier se miraban caravanas
y en todos los lugares la tierra era seca.
02-053.37
Pasaron los años y un día en que Elías elevaba su Espíritu al Padre, oyó su
voz que le decía: "Buscad al rey, y cuando Yo os dé la señal, las aguas
volverán a caer sobre esta tierra."
02-053.38
Elías, humilde y lleno de obediencia, fue delante del rey de aquel pueblo y
mostró su poder delante de los adoradores del falso dios; después habló del
Padre y de su poder y entonces aparecieron las señales, rayos, truenos y fuego
se vieron en el cielo, después el agua vivificadora cayó a torrentes; de nuevo
los campos se vistieron de verdor y los árboles se llenaron de frutos y hubo
bonanza.
02-053.39
El pueblo ante esta prueba despertó y recordó a su Padre que le llamaba y
amonestaba por conducto de Elías.
02-053.40
Muchos y muy grandes fueron en aquel tiempo los prodigios de Elías para
conmover a la humanidad.
Primer Libro de los Reyes Capítulo
2
Capítulo
11
Salomón
se desvía de Jehová
1Re 11:1
Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas
mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón,
y a las heteas;
1Re 11:2
gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os
llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán
inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón
con amor.
1Re 11:3
Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres
desviaron su corazón.
1Re 11:4
Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras
dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón
de su padre David.
1Re 11:5
Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo
abominable de los amonitas.
1Re 11:6
E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió
cumplidamente a Jehová como David su padre.
1Re 11:7
Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de
Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable
de los hijos de Amón.
1Re 11:8
Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban
incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.
1Re 11:9
Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había
apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces,
1Re 11:10
y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas
él no guardó lo que le mandó Jehová.
1Re 11:11
Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has
guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y
lo entregaré a tu siervo.
1Re 11:12
Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo
romperé de la mano de tu hijo.
1Re 11:13
Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por
amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido.
1Re 11:19 Y halló Hadad gran favor
delante de Faraón, el cual le dio por mujer la hermana de su esposa, la hermana
de la reina Tahpenes.
1Re 11:39
Y yo afligiré a la descendencia de David a causa de esto, mas no para
siempre.
1Re 11:42 Los días que Salomón reinó
en Jerusalén sobre todo Israel fueron cuarenta años.
1Re 11:43
Y durmió Salomón con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su
padre David; y reinó en su lugar Roboam su hijo.
Elías
predice la sequía
1Re 17:1
Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab:
Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni
rocío en estos años, sino por mi palabra.
1Re 17:2
Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:
1Re 17:3
Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de
Querit, que está frente al Jordán.
1Re 17:4
Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de
comer.
1Re 17:5
Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió
junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
1Re 17:6
Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la
tarde; y bebía del arroyo.
1Re 17:7
Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre
la tierra.
1Re 17:8
Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo:
1Re 17:9
Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado
orden allí a una mujer viuda que te sustente.
1Re 17:10
Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta
de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él
la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para
que beba.
1Re 17:11
Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te
ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano.
1Re 17:12
Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido;
solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una
vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi
hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir.
1Re 17:13
Elías le dijo: No tengas temor; vé, haz como has dicho; pero hazme a mí
primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y
después harás para ti y para tu hijo.
1Re 17:14
Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no
escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová
haga llover sobre la faz de la tierra.
1Re 17:15
Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su
casa, muchos días.
1Re 17:16
Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó,
conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.
1Re 17:17
Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de
la casa; y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento.
1Re 17:18
Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has
venido a mí para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo?
1Re 17:19
El le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y lo
llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama.
1Re 17:20
Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya
casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo?
1Re 17:21
Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová
Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él.
1Re 17:22
Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y
revivió.
1Re 17:23
Tomando luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, y lo dio
a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive.
1Re 17:24
Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de
Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.
Capítulo 18
Elías se presenta ante
Acab
1Re 18:1
Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año,
diciendo: Vé, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra.
1Re 18:2
Fue, pues, Elías a mostrarse a Acab. Y el hambre era grave en Samaria.
1Re 18:3
Y Acab llamó a Abdías su mayordomo. Abdías era en gran manera temeroso
de Jehová.
1Re 18:4
Porque cuando Jezabel destruía a los profetas de Jehová, Abdías tomó
a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los
sustentó con pan y agua.
1Re 18:5
Dijo, pues, Acab a Abdías: Vé por el país a todas las fuentes de
aguas, y a todos los arroyos, a ver si acaso hallaremos hierba con que
conservemos la vida a los caballos y a las mulas, para que no nos quedemos sin
bestias.
1Re 18:6
Y dividieron entre sí el país para recorrerlo; Acab fue por un camino,
y Abdías fue separadamente por otro.
1Re 18:7
Y yendo Abdías por el camino, se encontró con Elías; y cuando lo
reconoció, se postró sobre su rostro y dijo: ¿No eres tú mi señor Elías?
1Re 18:8
Y él respondió: Yo soy; vé, dí a tu amo: Aquí está Elías.
1Re 18:9
Pero él dijo: ¿En qué he pecado, para que entregues a tu siervo en
mano de Acab para que me mate?
1Re 18:10
Vive Jehová tu Dios, que no ha habido nación ni reino adonde mi señor
no haya enviado a buscarte, y todos han respondido: No está aquí; y a reinos y
a naciones él ha hecho jurar que no te han hallado.
1Re 18:11
¿Y ahora tú dices: Vé, dí a tu amo: Aquí está Elías?
1Re 18:12
Acontecerá que luego que yo me haya ido, el Espíritu de Jehová te
llevará adonde yo no sepa, y al venir yo y dar las nuevas a Acab, al no
hallarte él, me matará; y tu siervo teme a Jehová desde su juventud.
1Re 18:13
¿No ha sido dicho a mi señor lo que hice, cuando Jezabel mataba a los
profetas de Jehová; que escondí a cien varones de los profetas de Jehová de
cincuenta en cincuenta en cuevas, y los mantuve con pan y agua?
1Re 18:14
¿Y ahora dices tú: Vé, dí a tu amo: Aquí está Elías; para que él
me mate?
1Re 18:15
Y le dijo Elías: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia
estoy, que hoy me mostraré a él.
1Re 18:16
Entonces Abdías fue a encontrarse con Acab, y le dio el aviso; y Acab
vino a encontrarse con Elías.
1Re 18:17
Cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres tú el que turbas a Israel?
1Re 18:18
Y él respondió: Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu
padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo a los baales.
1Re 18:19
Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y
los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de
Asera, que comen de la mesa de Jezabel.
1Re 18:20
Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los
profetas en el monte Carmelo.
1Re 18:21
Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis
vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en
pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
1Re 18:22
Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová;
mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres.
1Re 18:23
Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo en pedazos,
y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro
buey, y lo pondré sobre leña, y ningún fuego pondré debajo.
1Re 18:24
Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el
nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios.
Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho.
1Re 18:25
Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y
preparadlo vosotros primero, pues que sois los más; e invocad el nombre de
vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo.
1Re 18:26
Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el
nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos!
Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando
cerca del altar que habían hecho.
1Re 18:27
Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo:
Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún
trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle.
1Re 18:28
Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con
lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos.
1Re 18:29
Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la
hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese
ni escuchase.
1Re 18:30
Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo
se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado.
1Re 18:31
Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los
hijos de Jacob, al cual había sido dada palabra de Jehová diciendo, Israel será
tu nombre,
1Re 18:32
edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo
una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano.
1Re 18:33
Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la
leña.
1Re 18:34
Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto
y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún:
Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez,
1Re 18:35
de manera que el agua corría alrededor del altar, y también se había
llenado de agua la zanja.
1Re 18:36
Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta
Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto
que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he
hecho todas estas cosas.
1Re 18:37
Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú,
oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos.
1Re 18:38
Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las
piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja.
1Re 18:39
Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios,
Jehová es el Dios!
1Re 18:40
Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no
escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón,
y allí los degolló.
Santiago 5:17 Elías era
hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para
que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.
Santiago 5:18 Y otra vez oró,
y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.
1Re 18:41
Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande
se oye.
1Re 18:42
Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y
postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.
1Re 18:43
Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró,
y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces.
1Re 18:44
A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano
de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Vé, y dí a Acab: Unce tu carro y
desciende, para que la lluvia no te ataje.
1Re 18:45
Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y
viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel.
1Re 18:46
Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y
corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel.
Primer
Libro de los Reyes Capítulo
19
Elías ante Jehová en
Horeb
1Re 19:1
Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo
había matado a espada a todos los profetas.
1Re 19:2
Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan
los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu
persona como la de uno de ellos.
1Re 19:3
Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y
vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.
1Re 19:4
Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo
de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida,
pues no soy yo mejor que mis padres.
1Re 19:5
Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel
le tocó, y le dijo: Levántate, come.
1Re 19:6
Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las
ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse.
1Re 19:7
Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate
y come, porque largo camino te resta.
1Re 19:8
Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida
caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.
1Re 19:9
Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él
palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?
1Re 19:10
El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos;
porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han
matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme
la vida.
1Re 19:11
El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí
Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y
quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y
tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto.
1Re 19:12
Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras
el fuego un silbo apacible y delicado.
1Re 19:13
Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se
puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué
haces aquí, Elías?
1Re 19:14
El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos;
porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han
matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme
la vida.
1Re 19:15
Y le dijo Jehová: Vé, vuélvete por tu camino, por el desierto de
Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria.
1Re 19:16
A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de
Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.
1Re 19:17
Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que
escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará.
1Re 19:18
Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron
ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.
1Re 19:19
Partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce
yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de
él, echó sobre él su manto.
1Re 19:20
Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo:
Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él
le dijo: Vé, vuelve; ¿qué te he hecho yo?
1Re 19:21
Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató, y con el arado de los
bueyes coció la carne, y la dio al pueblo para que comiesen. Después se levantó
y fue tras Elías, y le servía.
Segundo Libro de los Reyes
Capítulo
1
Elías anuncia el final de
Ocozías
2Re 1:1
Después de la muerte de Acab, se rebeló Moab contra Israel.
2Re 1:2
Y Ocozías cayó por la ventana de una sala de la casa que tenía en
Samaria; y estando enfermo, envió mensajeros, y les dijo: Id y consultad a
Baal-zebub dios de Ecrón, si he de sanar de esta mi enfermedad.
2Re 1:3
Entonces el ángel de Jehová habló a Elías tisbita, diciendo: Levántate,
y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y diles: ¿No hay
Dios en Israel, que vais a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón?
2Re 1:4
Por tanto, así ha dicho Jehová: Del lecho en que estás no te levantarás,
sino que ciertamente morirás. Y Elías se fue.
2Re 1:5
Cuando los mensajeros se volvieron al rey, él les dijo: ¿Por qué os
habéis vuelto?
2Re 1:6
Ellos le respondieron: Encontramos a un varón que nos dijo: Id, y
volveos al rey que os envió, y decidle: Así ha dicho Jehová: ¿No hay Dios en
Israel, que tú envías a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, del
lecho en que estás no te levantarás; de cierto morirás.
2Re 1:7
Entonces él les dijo: ¿Cómo era aquel varón que encontrasteis, y os
dijo tales palabras?
2Re 1:8
Y ellos le respondieron: Un varón que tenía vestido de pelo, y ceñía
sus lomos con un cinturón de cuero. Entonces él dijo: Es Elías tisbita.
2Re 1:9
Luego envió a él un capitán de cincuenta con sus cincuenta, el cual
subió a donde él estaba; y he aquí que él estaba sentado en la cumbre del
monte. Y el capitán le dijo: Varón de Dios, el rey ha dicho que desciendas.
2Re 1:10
Y Elías respondió y dijo al capitán de cincuenta: Si yo soy varón de
Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió
fuego del cielo, que lo consumió a él y a sus cincuenta.
2Re 1:11
Volvió el rey a enviar a él otro capitán de cincuenta con sus
cincuenta; y le habló y dijo: Varón de Dios, el rey ha dicho así: Desciende
pronto.
2Re 1:12
Y le respondió Elías y dijo: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego
del cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió fuego del cielo, y lo
consumió a él y a sus cincuenta.
2Re 1:13
Volvió a enviar al tercer capitán de cincuenta con sus cincuenta; y
subiendo aquel tercer capitán de cincuenta, se puso de rodillas delante de Elías
y le rogó, diciendo: Varón de Dios, te ruego que sea de valor delante de tus
ojos mi vida, y la vida de estos tus cincuenta siervos.
2Re 1:14
He aquí ha descendido fuego del cielo, y ha consumido a los dos primeros
capitanes de cincuenta con sus cincuenta; sea estimada ahora mi vida delante de
tus ojos.
2Re 1:15
Entonces el ángel de Jehová dijo a Elías: Desciende con él; no tengas
miedo de él. Y él se levantó, y descendió con él al rey.
2Re 1:16
Y le dijo: Así ha dicho Jehová: Por cuanto enviaste mensajeros a
consultar a Baal-zebub dios de Ecrón, ¿no hay Dios en Israel para consultar en
su palabra? No te levantarás, por tanto, del lecho en que estás, sino que de
cierto morirás.
2Re 1:17
Y murió conforme a la palabra de Jehová, que había hablado Elías.
Reinó en su lugar Joram, en el segundo año de Joram hijo de Josafat, rey de
Judá; porque Ocozías no tenía hijo.
2Re 1:18
Los demás hechos de Ocozías, ¿no están escritos en el libro de las crónicas
de los reyes de Israel?
Capitulo 2 Elías es
llevado al cielo
2Re 2:1
Aconteció que cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al
cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal.
2Re 2:2
Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha
enviado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.
Descendieron, pues, a Bet-el.
2Re 2:3
Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Bet-el, le
dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? Y él
dijo: Sí, yo lo sé; callad.
2Re 2:4
Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová
me ha enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te
dejaré. Vinieron, pues, a Jericó.
2Re 2:5
Y se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó,
y le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? El
respondió: Sí, yo lo sé; callad.
2Re 2:6
Y Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me ha
enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.
Fueron, pues, ambos.
2Re 2:7
Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon
delante a lo lejos; y ellos dos se pararon junto al Jordán.
2Re 2:8
Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las
cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco.
2Re 2:9
Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga
por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble
porción de tu espíritu sea sobre mí.
2Re 2:10
El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado
de ti, te será hecho así; mas si no, no.
2Re 2:11
Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con
caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.
2Re 2:12
Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su
gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en
dos partes.
2Re 2:13
Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se
paró a la orilla del Jordán.
2Re 2:14
Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas,
y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del
mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo.
2Re 2:15
Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado,
dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y
se postraron delante de él.
2Re 2:16
Y dijeron: He aquí hay con tus siervos cincuenta varones fuertes; vayan
ahora y busquen a tu señor; quizá lo ha levantado el Espíritu de Jehová, y
lo ha echado en algún monte o en algún valle. Y él les dijo: No enviéis.
2Re 2:17
Mas ellos le importunaron, hasta que avergonzándose dijo: Enviad.
Entonces ellos enviaron cincuenta hombres, los cuales lo buscaron tres días,
mas no lo hallaron.
2Re 2:18
Y cuando volvieron a Eliseo, que se había quedado en Jericó, él les
dijo: ¿No os dije yo que no fueseis?
2Re 2:19
Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde
está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas,
y la tierra es estéril.
2Re 2:20
Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la
trajeron.
2Re 2:21
Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y
dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas
muerte ni enfermedad.
2Re 2:22
Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló
Eliseo.
2Re 2:23
Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron
unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo,
sube!
2Re 2:24
Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y
salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.
2Re 2:25
De allí fue al monte Carmelo, y de allí volvió a Samaria.
Malaquías
3:1 He aquí, yo envío mi
mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a
su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien
deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.
Malaquías 3:2
¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá
estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y
como jabón de lavadores.
Malaquías 3:3
Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los
hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová
ofrenda en justicia.
Mal 3:4
Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los
días pasados, y como en los años antiguos.
Mal 4:1
Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los
soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los
abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni
rama.
Mal 4:2
Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y
en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la
manada.
Mal 4:3
Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de
vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.
Mal 4:4
Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb
ordenanzas y leyes para todo Israel.
Mal 4:5
He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de
Jehová, grande y terrible.
Mal 4:6
El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón
de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.
02-053.41
En el Segundo Tiempo apareció Juan el Bautista aconsejando penitencia,
preparando a los corazones para recibir al Mesías. Aquel Precursor bendito habló
a las multitudes, porque se acercaba el tiempo de la predicación de Jesús, y
era menester que le reconociesen. Él bautizó con agua y aun sobre Jesús la
derramó diciéndole: ¡Maestro, cómo he de bautizarte si no hay mancha en Ti!
A lo que Jesús respondió: "Es preciso que así sea para que dé principio
a mi jornada enseñando la sumisión, para que éstos que me siguen, cuando se
dispongan a iniciar su cumplimiento, sepan purificarse y prepararse".
02-053.42
Elías, Espíritu de gran potestad y que no ha sido reconocido por la humanidad,
siempre ha sido mi precursor. Hoy ha venido una vez más a preparar a los señalados,
a los que me han servido como portavoces y a toda la humanidad.
02-053.43
Si os preparáis y estudiáis mi enseñanza para llegar a conocer mi voluntad,
Elías vendrá en vuestra ayuda y será vuestro báculo y amigo.
02-053.44
Elías es rayo divino que ilumina y guía a todos los seres y los conduce a Mí;
amadle y veneradle como precursor e intercesor vuestro.
NUEVO
TESTAMENTO
Jua
1:1 En el principio era el Verbo, y
el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
Jua 1:2
Este era en el principio con Dios.
Jua 1:3
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido
hecho, fue hecho.
Jua 1:4
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Jua 1:5
La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron
contra ella.
Jua 1:6
Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
Jua 1:7
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de
que todos creyesen por él.
Jua 1:8
No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
Jua 1:9
Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
Jua 1:10
En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le
conoció.
Jua 1:11
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
Jua 1:12
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio
potestad de ser hechos hijos de Dios;
Jua 1:13
los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de
voluntad de varón, sino de Dios.
Jua 1:14
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su
gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Jua 1:15
Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía:
El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.
Jua 1:16
Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.
Jua 1:17
Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad
vinieron por medio de Jesucristo.
Jua 1:18
A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del
Padre, él le ha dado a conocer.
Jua 1:19
Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén
sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?
Jua 1:20
Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo.
Jua 1:21
Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú
el profeta? Y respondió: No.
Jua 1:22
Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos
enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
Jua 1:23
Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino
del Señor, como dijo el profeta Isaías.
Jua 1:24
Y los que habían sido enviados eran de los fariseos.
Jua 1:25
Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no
eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?
Jua 1:26
Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de
vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.
Jua 1:27
Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo
no soy digno de desatar la correa del calzado.
Jua 1:28
Estas cosas sucedieron en Betábara, al otro lado del Jordán, donde Juan
estaba bautizando.
Jua 1:29
El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el
Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Jua 1:30
Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual
es antes de mí; porque era primero que yo.
Jua 1:31
Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto
vine yo bautizando con agua.
Jua 1:32
También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía
del cielo como paloma, y permaneció sobre él.
Jua 1:33
Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me
dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es
el que bautiza con el Espíritu Santo.
Jua 1:34
Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.
Jua 1:35
El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.
Jua 1:36
Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de
Dios.
Luc 1:1
Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las
cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,
Luc 1:2
tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus
ojos, y fueron ministros de la palabra,
Luc 1:3
me ha parecido también a mí, después de haber investigado con
diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh
excelentísimo Teófilo,
Luc 1:4
para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido
instruido.
Luc 1:5
Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías,
de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba
Elisabet.
Luc 1:6
Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los
mandamientos y ordenanzas del Señor.
Luc 1:7
Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de
edad avanzada.
Luc 1:8
Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según
el orden de su clase,
Luc 1:9
conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el
incienso, entrando en el santuario del Señor.
Luc 1:10
Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.
Luc 1:11
Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del
altar del incienso.
Luc 1:12
Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.
Luc 1:13
Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída,
y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.
Luc 1:14
Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;
Luc 1:15
porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será
lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.
Luc 1:16
Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de
ellos.
Luc 1:17
E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer
volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia
de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.
Luc 1:18
Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo,
y mi mujer es de edad avanzada.
Luc 1:19
Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de
Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas.
Luc 1:20
Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se
haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.
Luc 1:21
Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se
demorase en el santuario.
Luc 1:22
Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había
visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo.
Luc 1:23
Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa.
Luc 1:24
Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en
casa por cinco meses, diciendo:
Luc 1:25
Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi
afrenta entre los hombres.
Luc 1:26
Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de
Galilea, llamada Nazaret,
Luc 1:27
a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de
David; y el nombre de la virgen era María.
Luc 1:28
Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida!
El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
Luc 1:29
Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué
salutación sería esta.
Luc 1:30
Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia
delante de Dios.
Luc 1:31
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás
su nombre JESÚS.
Luc 1:32
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios
le dará el trono de David su padre;
Luc 1:33
y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá
fin.
Luc 1:34
Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
Luc 1:35
Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y
el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo
Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
Luc 1:36
Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su
vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;
Luc 1:37
porque nada hay imposible para Dios.
Luc 1:38
Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo
conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
Luc 1:39
En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a
una ciudad de Judá;
Luc 1:40
y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.
Luc 1:41
Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la
criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,
Luc 1:42
y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito
el fruto de tu vientre.
Luc 1:43
¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?
Luc 1:44
Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la
criatura saltó de alegría en mi vientre.
Luc 1:45
Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho
de parte del Señor.
Luc 1:46 Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;
Luc 1:47
Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Luc 1:48
Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he
aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
Luc 1:49
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre,
Luc 1:50
Y su misericordia es de generación en generación A los que
le temen.
Luc 1:51
Hizo proezas con su brazo; Esparció
a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
Luc 1:52
Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó
a los humildes.
Luc 1:53
A los hambrientos colmó de bienes, Y a los
ricos envió vacíos.
Luc 1:54
Socorrió a Israel su siervo, Acordándose
de la misericordia
Luc 1:55
De la cual habló a nuestros padres, Para con
Abraham y su descendencia para siempre.
Luc 1:56
Y se quedó María con ella como tres meses; después se volvió a su
casa.
Luc 1:57
Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz
un hijo.
Luc 1:58
Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido
para con ella su misericordia, se regocijaron con ella.
Luc 1:59
Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le
llamaban con el nombre de su padre, Zacarías;
Luc 1:60
pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan.
Luc 1:61
Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese
nombre.
Luc 1:62
Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar.
Luc 1:63
Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos
se maravillaron.
Luc 1:64
Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a
Dios.
Luc 1:65
Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de
Judea se divulgaron todas estas cosas.
Luc 1:66
Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién,
pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.
Luc 1:67
Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó,
diciendo:
Luc 1:68
Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha
visitado y redimido a su pueblo,
Luc 1:69
Y nos levantó un poderoso Salvador En la
casa de David su siervo,
Luc 1:70
Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el
principio;
Luc 1:71
Salvación de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos
aborrecieron;
Luc 1:72
Para hacer misericordia con nuestros padres, Y
acordarse de su santo pacto;
Luc 1:73
Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre, Que nos
había de conceder
Luc 1:74
Que, librados de nuestros enemigos, Sin temor
le serviríamos
Luc 1:75
En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días.
Luc 1:76
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás
delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos;
Luc 1:77
Para dar conocimiento de salvación a su pueblo, Para perdón
de sus pecados,
Luc 1:78
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, Con que
nos visitó desde lo alto la aurora,
Luc 1:79
Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para
encaminar nuestros pies por camino de paz.
Luc 1:80
Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares
desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.
Mar 1:1
Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Mar 1:2
Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí
yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante
de ti.
Mar 1:3
Voz del que clama en el desierto: Preparad
el camino del Señor; Enderezad sus sendas.
Mar 1:4
Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento
para perdón de pecados.
Mar 1:5
Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y
eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.
Mar 1:6
Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero
alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre.
Mar 1:7
Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a
quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado.
Mar 1:8
Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu
Santo.
Mar 1:9
Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y
fue bautizado por Juan en el Jordán.
Mar 1:10
Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu
como paloma que descendía sobre él.
Mar 1:11
Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti
tengo complacencia.
Mar 1:12
Y luego el Espíritu le impulsó al desierto.
Mar 1:13
Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás,
y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.
Mar 1:14
Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el
evangelio del reino de Dios,
Mar 1:15
diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado;
arrepentíos, y creed en el evangelio.
Mat 11:2
Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus
discípulos,
Mat 11:3
para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a
otro?
Mat 11:4
Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís
y veis.
Mat 11:5
Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos
oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;
Mat 11:6
y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.
Mat 11:7
Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué
salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
Mat 11:8
¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas?
He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.
Mat 11:9
Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que
profeta.
Mat 11:10
Porque éste es de quien está escrito: He aquí,
yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante
de ti.
Mat 11:11
De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro
mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos,
mayor es que él.
Mat 11:12
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos
sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.
Mat 11:13
Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.
Mat 11:14
Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.
Mat 11:15
El que tiene oídos para oír, oiga.
Mat 11:16
Mas ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos
que se sientan en las plazas, y dan voces a sus compañeros,
Mat 11:17
diciendo: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no
lamentasteis.
Mat 11:18
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.
Mat 14:1 En aquel tiempo
Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús,
Mat 14:2
y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los
muertos, y por eso actúan en él estos poderes.
Mat 14:3
Porque Herodes había prendido a Juan, y le había encadenado y metido en
la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;
Mat 14:4
porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.
Mat 14:5
Y Herodes quería matarle, pero temía al pueblo; porque tenían a Juan
por profeta.
Mat 14:6
Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías
danzó en medio, y agradó a Herodes,
Mat 14:7
por lo cual éste le prometió con juramento darle todo lo que pidiese.
Mat 14:8
Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la
cabeza de Juan el Bautista.
Mat 14:9
Entonces el rey se entristeció; pero a causa del juramento, y de los que
estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen,
Mat 14:10
y ordenó decapitar a Juan en la cárcel.
Mat 14:11
Y fue traída su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y ella la
presentó a su madre.
Mat 14:12
Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo y lo enterraron; y
fueron y dieron las nuevas a Jesús.
Mar 9:1 También les dijo: De
cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la
muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.
Mar 9:2
Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó
aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.
Mar 9:3
Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve,
tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.
Mar 9:4
Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.
Mar 9:5
Entonces Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos
aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.
Mar 9:6
Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados.
Mar 9:7
Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que
decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.
Mar 9:8
Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús
solo.
Mar 9:9
Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían
visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos.
Mar 9:10
Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de
resucitar de los muertos.
Mar 9:11
Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es
necesario que Elías venga primero?
Mar 9:12
Respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y
restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que
padezca mucho y sea tenido en nada?
Mar 9:13
Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron,
como está escrito de él.
Mar 9:14
Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud
alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.
LIBRO
DE LA VIDA VERDADERA
12-345.07.
Elías os había preparado, os había tocado con su índice espiritual con
anterioridad a ese instante, para que todo el pueblo estuviera despierto, alerta
y velando; para que ese momento de juicio y de gracia, no lo encontrara
aletargado, porque Elías se presenta en la senda de los espíritus siempre como
un precursor y aparejando los senderos, apartando los espinos y pedruscos para
que la planta de mis hijos no se lastime en el camino, echando a vuelo la
campana espiritual que os habla a través de la conciencia hasta lo más
profundo del espíritu, para dejaros despiertos, de luz para oír la voz de Aquél
que llega, de Aquél que os dice siempre: “Aquí estoy” porque el Padre está
en todo momento y en todo lugar.
12-345.08.
Así escudriñé el corazón de los hombres en ese momento de juicio y lo
encontré lleno de dolor, de incertidumbre, de presentimientos sombríos, me
acerqué para escuchar sus latidos, para oír su plegaria, que cada día es
menos espiritual, que cada vez se aleja más y más de sus principios, porque va
en pos del materialismo, en pos solamente de las ciencias y tendencias de la
Tierra. Así encontré a la humanidad, al hombre, preocupado solamente por los
bienes del mundo; pero con su espíritu angustiado, conservando sólo un rayo,
una chispa de esperanza y esa chispa no vine a apagarla con mi justicia, por el
contrario vine a avivarla con mi verdad, con mi consuelo, fortaleza y esencia.
Esto derramé espiritualmente en todo el orbe en ese momento de gracia, para que
mi presencia fuera sentida y mi esencia estuviera en todos sin distinción
alguna, porque también Elías se había manifestado antes. Cuando llegué, ya
los espíritus y los corazones habían sido preparados por el espíritu de Elías,
el precursor de Dios en todos los tiempos y en todas las eras. Porque Elías es
aquel que ha estado con vosotros siempre y al que muy pocas veces habéis
sentido.
12-345.09.
¿Es acaso él vuestro Padre? No. ¿Es acaso el Espíritu Santo? Tampoco. ¿Quién
es entonces Elías? Elías es el gran espíritu que está a la diestra de Dios,
que en su humildad se nombra siervo del Padre y por su conducto, como por el
conducto de otros grandes espíritus, muevo el Universo espiritual y llevo a
cabo grandes y altos designios. Sí, mis discípulos, a mi servicio tengo
multitudes de grandes espíritus que rigen la Creación.
12-345.10.
Entonces os preguntáis: “¿El Padre no es aquel que todo lo hace? Y Yo os
contesto: Yo soy el que todo lo hago, porque Yo estoy en todos los espíritus,
Yo estoy en todas las criaturas y sin Mí nada se movería; pero así como he
dado vida a muchos espíritus, a todos les he dado parte en mi Obra, en mi
trabajo, sitio en mi Creación, lugar digno a mi diestra. Así desde el primero
hasta el postrero, después de prepararos a todos para esa alba de gracia que
pasó, presentó Elías a su Señor los campos fecundos de cizaña y el Padre le
dijo: ¡Dejad! Todavía la cizaña se multiplicará un poco; todavía la mala
hierba crecerá, profundizará más sus raíces y cundirá aún más en la
Tierra; pero pronto vendrá la siega, pronto vendrá la hoz y entonces, entre la
mala simiente estará el trigo, escaso, en verdad, pero será conservado en mis
graneros para ser vuelto a sembrar cuando la hora sea llegada y la tierra esté
propicia y fecunda, mientras que la cizaña atada en gavillas será arrojada al
fuego.
12-345.51.
Pero en verdad os digo: Elías ha sido siempre antes. Antes de que el hombre
llegase a morar el planeta, Elías vino para darle ambiente espiritual; para
inundar de esencia espiritual todos los ámbitos de vuestra morada; para dejar
convertido este planeta, no solamente en un paraíso terrestre, sino en un
santuario para el espíritu, para que el hombre no se inclinara solamente ante
la Naturaleza para adorarla, sino que por medio de la Naturaleza, descubriera la
presencia de su Dios. Aun antes de que vosotros llegaseis, Elías ha sido. ¿Por
qué? Porque habría de llegar el Padre a hacer reconocer su voz, desde los
primeros moradores hasta los últimos, y en verdad que los primeros me
escucharon y si no me vieron en todo mi esplendor y no contemplaron mi Divino
Espíritu en alguna forma simbólica, sí supieron que Yo era Espíritu y
sintieron mi presencia; supieron que Yo era, que Yo hablaba, que era su Padre;
que Yo les contemplaba y les juzgaba; que Yo ofrecía todo el bien y les tocaba
y reprendía por todo lo malo.
12-345.52.
Mas para que vosotros pudieseis dar testimonio de la existencia de Elías, lo
envié en el Primer Tiempo a encarnarse, para que diese testimonio de él y de
su Padre y en verdad él fue uno de aquellos espíritus extraordinarios que
sorprendió a la Humanidad, que asombró a los hombres por sus manifestaciones,
por sus obras, por sus palabras; un varón que sin ser hombre de ciencia tenía
en sus manos los elementos; un ser que siendo humano, sabía sobreponerse a la
muerte y pasar sobre ella; un hombre que con su invocación atraía los
elementos para sorprender la incredulidad y el materialismo de la humanidad; un
hombre que sin ser hechicero sabía en verdad tener potestad sobre los espíritus
desencarnados, y de todo ello dio grandes muestras a los que le rodearon.
12-345.53.
Elías se levantó como profeta entregando profecías próximas a cumplirse y
que los mismos testigos que las oyeron las vieron realizadas, y profecías también
dadas para largos tiempos, que las nuevas generaciones testificaron. Y lo mismo
fue defendiendo a los siervos del Señor que tocando con mano de justicia a los
paganos y gentiles; lo mismo estimuló la buena fe de los que creían en su Dios
invisible y a El adoraban, que fustigó el materialismo, la superstición y el
paganismo de los gentiles. Yo por su conducto me manifesté, Yo por su boca hablé
a los hombres, Yo en su brazo diestro puse mi potestad y para que vosotros
fueseis testigos de que Elías pasaba por sobre la misma muerte y estaba él en
la verdadera vida, le hice volver.
12-345.54.
Había de venir él antes que el Mesías, a preparar los caminos, a despertar a
los hombres de su profundo letargo; a avivar las esperanzas de aquel que día
tras día y generación tras generación, de padres a hijos, venían esperando
con tanto amor la llegada del Maestro, del Mesías. Hice que Elías en verdad y
en espíritu fuese el Bautista, el precursor, aquél que venía a deciros:
“Preparaos, penetrad en arrepentimiento y en oración, porque el Reino de los
Cielos se acerca”. Y el pueblo de Israel, el que creía en las profecías del
Bautista, el que sentía temor ante su palabra, se entregaba a la vigilia y a la
oración, despejaba su espíritu, y su corazón y en ellos sentía la proximidad
de la buena nueva del Reino del Maestro.
12-345.55.
Hice que la vida del Bautista fuese extraordinaria, desde antes de hacerse
hombre; desde antes de venir al mundo en el seno de su madre y después en su niñez
y en su juventud y hasta su último instante, para que su presencia os
despertara como despierta la campana al que duerme, para que os reuniera como el
pastor reúne a su rebaño, os condujera a la ribera del río para purificaros,
para lavar vuestros cuerpos, como un símbolo de la purificación del espíritu
que solamente así puede recibir la comunión con su Señor.
12-345.56.
Cuando Elías ha cumplido su misión de prepararlo todo como un siervo dócil y
humilde, deja entonces la causa en manos del Señor y le dice: “Padre, he aquí
a la muchedumbre, he aquí a la multitud espiritual, la cual dejo en tus manos,
porque allí está segura, porque es el redil más seguro tu propio corazón de
Padre”.
12-345.57.
Hice volver a Elías en el Tercer Tiempo y así lo había Yo anunciado como
Maestro en aquel Segundo Tiempo, diciendo: En verdad, Elías ha estado entre
vosotros y no lo habéis sentido. Yo volveré al mundo, pero en verdad os digo:
Antes que Yo, será Elías. Y como toda palabra del Maestro se cumple, en el
Tercer Tiempo Elías ha sido antes que Yo para venir a despertar a los espíritus,
a hacerles presentir que la hora del Espíritu Santo abría sus puertas, para
decir a todo espíritu que abriera sus ojos, que preparara su calza para
traspasar el umbral de la Segunda Era hacia la Tercera, y para que fuese más
palpable la manifestación de Elías en este Tercer Tiempo, Yo le hice
comunicarse a través de un varón recto: Roque Rojas.
12-345.58.
Elías, desde el Más Allá, espiritualmente, iluminó al varón, le inspiró,
le fortaleció y le guió en todos sus pasos de principio a fin. Mas de cierto
os digo: No vine a escoger de entre los hombres a Roque Rojas. Yo le envié,
envié a su espíritu ya preparado por mi caridad, le entregué materia
preparada también por Mí y vosotros sabéis que fue humilde, que a través de
su humildad y de su virtud el Padre manifestó grandes obras. Fue profeta,
portavoz, vidente y guía. De todo ello dejó un claro ejemplo al pueblo. Fue
burlado y mofado por su mismo pueblo, como lo fue Moisés en el desierto; fue
perseguido como Elías, el profeta, y tuvo que buscar las cumbres de los montes
para desde allí orar y velar por su pueblo. Fue escarnecido y juzgado por
sacerdotes y escribas, como su Maestro; fue creído, seguido y circundado por
unos cuantos, también como su Maestro; sus manos repartieron bálsamo, hicieron
prodigios que levantaban fe en unos y confusión en otros; sus labios hablaban
de lecciones proféticas para unos que se realizaban al pie de la letra; sus
labios sabían decir consejos llenos de consuelo para los corazones enfermos; su
mente sabía concebir grandes inspiraciones y sabía elevarse con el éxtasis de
los justos, de los apóstoles, de los profetas; su espíritu sabía desprenderse
de este mundo y de su carne, para penetrar en el valle espiritual y humildemente
llegar hasta las puertas del Arcano del Señor; y por medio de esa elevación,
el espíritu de Elías se manifestó a los primeros testigos, antes de venir el
rayo del Maestro.
12-345.59.
Fue la luz de Elías quien le preparó, quien le iluminó y le dio certeza
delante de los presentes, quien dio testimonio diciendo: “Yo soy el profeta Elías,
el de la transfiguración sobre el monte Tabor”. Habló de justicia, de cargos
y de muerte y se estremecieron los presentes en verdad, y aquel estremecimiento
fue de fe, de confianza y de entrega para el Señor. Mas después de que Elías
hubo preparado ese camino de la nueva comunicación
para que fuese la presencia del Padre en el Tercer Tiempo, una vez que
hubo preparado esa senda para que el Señor llegara a este mundo por el conducto
humano, y preparó el oído, el corazón y todo el ser del hombre, para escuchar
con atención al Verbo del Espíritu Santo, Elías quedó presente
espiritualmente entre la Humanidad para despertar a todos los dormidos, para
purificar a todos los manchados, para envolver en el fuego de su espíritu a
todos los fríos, para trazar sendas, veredas y caminos que atrajeran a todos
los espíritus hacia el camino de verdad;. Porque Elías, no solamente trabaja
en este pueblo; su espíritu en su lucha abarca a toda la humanidad; y cuando él
se hubo manifestado a través de Roque Rojas, se abrieron las puertas del Tercer
Tiempo para el mundo, porque es el tiempo en que comenzaron a llegar para
reencarnarse, los espíritus de los 144,000.
12-345.60.
Roque Rojas fue el primer “marcado” De Espíritu a espíritu le hablé diciéndole:
En verdad, en torno a mi palabra vendrán las grandes multitudes a recrearse,
mas como son pequeños todavía, tendré que manifestar mi palabra y mis obras a
través de los portavoces; tendré que señalar en su frontal material un triángulo
para hacerles reconocer que son de los 144,000, que son de aquellos que Yo
anuncié a través de otro profeta desde el Segundo Tiempo, para venir a cumplir
en este tiempo una delicada y grande misión entre la humanidad, misión de
redención, de espiritualidad y de elevación.
12-345.61.
A través de Roque Rojas os hice comprender que estabais en el Sexto Sello, que
se abría para vosotros el libro en su Sexto capítulo, en su Sexta Parte. Ese
Libro de los Siete Sellos, es la historia anticipada de la existencia de la
humanidad, porque solamente Dios podía escribir la historia de los hombres
antes de que ellos la vivieran, y estando ese Libro encerrado en el misterio,
para ser revelado su contenido a la Humanidad, solamente una mano podía
abrirlo, una mano santa y pura, una mano perfecta, y ésa fue la del Cordero, la
del mismo Dios, que conocisteis a través de su enseñanza y su sacrificio en el
Segundo Tiempo, sacrificio sublime de amor; era la única digna de abrir aquel
libro, porque no hubo en la Tierra, ni en el Cielo, ni en el espacio, ni en ningún
mundo, espíritu que fuera digno de abrir y revelar el libro y su contenido a
los espíritus.
12-345.62.
Os he dicho a través de esta revelación, que vosotros pertenecéis al Sexto
Sello, pero habéis pertenecido a los cinco anteriores y tenéis que pasar por
el séptimo, hasta penetrar en la eternidad.
12-345.63.
Los Siete Sellos son vuestra vida, son vuestra historia, vuestras luchas,
vuestros triunfos y caídas, vuestros sufrimientos, combates y al final vuestra
redención, llena de gloria, llena de himnos, llena de festín espiritual a la
diestra de vuestro Señor, en su propio seno, pero ha habido turbaciones entre
mi pueblo y después de esas confusiones no he encontrado la verdadera preparación
en mis portavoces, para que Yo como Maestro, como Espíritu Santo, os saque de
ellas.
12-345.64.
Elías no desató los Siete Sellos, ni vino a implantarlos a vuestra nación.
Roque Rojas no desató los Siete Sellos. El Libro de los Siete Sellos lo desaté
Yo mismo. Solamente Dios podía revelar a sus hijos las intimidades, los arcanos
de El mismo; bien está que a través de mis profetas y de mis apóstoles, el
Espíritu Santo os reveló grandes lecciones, pero solamente vuestro Señor es
Aquél que puede abrir su corazón para que vosotros contempléis su interior.
Los profetas os han hablado en sentido figurado y el Padre ha traído para
vosotros la realización y el cumplimiento de las profecías.
12-345.65.
Ya veis cómo en todos los tiempos he estado con vosotros dando lustre a
vuestras armas primitivas, a vuestras armas originales, para que podáis vencer
al mal que existe desde antes que vosotros fueseis, para que deis siempre acceso
a las buenas inspiraciones, para que atraigáis siempre con vuestra oración y
virtud las buenas emanaciones del mundo espiritual de luz; para que en vuestro
sueño, en vuestro trabajo, en vuestras pruebas o trances difíciles no caigáis
nunca en las redes de la tentación que siempre os ha acechado, que siempre os
ha prometido el camino del mal lleno de placeres y riquezas pasajeras, de luces
falsas, de sabiduría y honores, que hoy son y que mañana no existen, pero que
dejan grande amargura.
12-345.66.
Ya veis cómo siempre habéis tenido un pastor que os ha preparado el camino y
os ha seguido siempre: Elías. Y si vosotros me decís: “Maestro, en estos últimos
tiempos hemos carecido de grandes ejemplos para seguir tu huella”, el Maestro
os responde: ¡Tomad de Roque Rojas el buen ejemplo! Él es una imagen de Elías,
él veló por vosotros como pastor; él consagró su vida a mi servicio y en él
hubo limpidez, elevación y amor, porque supo conservarse fiel a la misión que
desde el Más Allá le entregué como el buen enviado.
12-345.67.
Roque Rojas no dictó la Ley, ni él la entregó a la humanidad, él solamente
fue el conducto del padre para que por su entendimiento y sus labios pasara la
Ley del Padre en palabras, hacia el corazón de la humanidad. Como portavoz,
supo entregarse en mis brazos, supo inspirarse en Mí y extasiarse hablando por
su conducto Elías para dar los primeros panes, las primeras gotas de vino, los
primeros manjares a aquellos primeros que a la mesa del Señor se sentaron en en
Tercer Tiempo. Como Guía, supo conduciros por el camino de la verdad para que
no torcieseis vuestros pasos, cuidando de que no cayeseis en el fanatismo ni en
la idolatría; cuidando de que no fueseis a confundir el Espiritualismo con
ciencias materializadas que hablan del espíritu, pero que no enseñan la práctica
de la caridad a todos mis hijos, ni con sectas o religiones y entregándoos una
palabra limpia. Como vidente, supo contemplarme y dar testimonio fiel a los que
le oían, para que ellos afirmaran su fe, y su testimonio siempre fue verdadero.
12-345.68.
Más después de Roque Rojas habéis tenido otros ejemplos, si no perfectos, si
de los que dejan simiente a vuestro corazón. Estimulad vuestros pasos en el
buen ejemplo de vuestros hermanos que van caminando adelante. Mas no les juzguéis
con el juicio severo de un juez perfecto, porque entonces no podríais encontrar
la perfección que buscáis en ellos, pero si buscáis en alguno de vuestros
hermanos fidelidad, la hallaréis; fortaleza, la encontraréis; amor, también;
ahínco, abnegación, sacrificio.
12-345.69.
De todas las virtudes encontraréis en vuestros hermanos un átomo, una partícula,
pero ya es algo, porque es la simiente que vengo levantando en los corazones de
mis discípulos, ya que todos los sois, mas si queréis encontrar perfección,
buscadla en mi palabra, porque en mi palabra está el Maestro de Maestros y El
os dice esto sin alarde: ¡El si es perfecto!